Juventud , paz
y seguridad junto a UNFPA
y seguridad junto a UNFPA
Recorrer el país junto a UNFPA y al Viceministerio de las Juventudes ha sido una de las experiencias más transformadoras que hemos vivido como organización. A través de un despliegue que nos llevó por más de 8 ciudades y 3 encuentros virtuales, nos sumergimos en los foros consultivos para la creación del Plan de Acción Nacional de Juventud, Paz y Seguridad. Este proceso no es solo un hito histórico para la incidencia juvenil, sino una oportunidad invaluable para ser testigos de la articulación real entre las instituciones y las juventudes de nuestro país.
En cada sesión, tuvimos el privilegio de escuchar a más de 30 jóvenes con historias, recorridos y lugares de enunciación diversos, llegando a reunir voces de más de 200 jóvenes del territorio nacional. Las conversaciones vibraron en torno a los cinco pilares de la Resolución 2250 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas: participación, protección, prevención, separación y reintegración, y alianzas. Fue absolutamente inspirador ver cómo las juventudes resignificaron estos ejes, dejando claro que no solo buscan ser protegidas, sino que ya son socias estratégicas y actores políticos fundamentales en la construcción de paz en cada una de sus regiones.
Más que un compromiso profesional, este viaje nos permitió reconocer la potencia de las imágenes para conectar con audiencias suspicaces y diversas, construyendo relaciones de admiración y amistad en el camino. Muchas veces nos preguntaron por el aporte del dibujo en vivo en estos espacios y nuestra respuesta siempre fue la misma: nuestro ejercicio de documentación es un granito de arena que se suma a las acciones colectivas y de liderazgo que ya florecen en los territorios. El dibujo funcionó como un soporte a la conversación viva, permitiendo que las ideas no se quedaran en el aire, sino que cobraran forma frente a sus ojos y fue la matriz viva en la que el proceso se vio reflejado.
Al asumir un rol de concentración profunda para rescatar los mensajes más poderosos, nos convertimos en testigos e intérpretes de cada jornada. Nuestra labor consistió en encontrar esas relaciones poderosas y los clamores colectivos que se fortalecían sesión tras sesión, traduciendo el sentir de las juventudes en un lenguaje visual que las representara. Hoy el proceso cuenta con 13 lienzos infográficos que resumen las necesidades y las posibles acciones de las juventudes para sus vidas: Dignidad, empleabilidad, cuidado a la salud mental, integración a través de la cultura y el deporte, cambios a la estigmatización de los lideragos y las diferencias, libertad y armonía con la naturaleza.
Finalmente, el enfoque en la representatividad de cada región y sus poblaciones fue clave para construir un entorno de confianza y optimismo. Logramos establecer espacios de aprendizaje mutuo que superan las lógicas de extractivismo que l@s jóvenes han experimentado previamente, habilitando el empoderamiento de todos como agentes reales de cambio. Nos llena de orgullo haber aportado a este clima de integración donde el dibujo y el diálogo se unieron para fortalecer el liderazgo de quienes hoy están guiando la transformación del país.